Retos – Challenges

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Los ojos de Magda, podemos ser cuentacuentos – Magda’s Eyes, we can all be storytellers

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¿Qué es real y qué es fantasía? ¿Dónde se cruzan los límites allá dónde nuestros ojos ven leyenda o ven existencia?

Estos son los ojos de Magda Wasiczek. Sus ojos y su objetivo mezclan la sustantividad de las pequeñas criaturas y flora de nuestro alrededor con las imágenes que nos creábamos de pequeños, cuando escuchábamos acurrucaditos en la cama a nuestra madre y abuela contarnos bonitos cuentos antes de dormir. Ahora es hora de contar esos cuentos a nuestros pequeños. Haz de tu tiempo su tiempo, podemos ser cuentacuentos. Elige tu medio.

¡Disfruta y contempla como satisfaces tu imaginación! 🙂 Lo imperceptible se hace fuertemente visible. Magda sabe captarlo y esta es la muestra que nos enseña a través de la fantástica realidad que nos rodea.

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Magda’s Eyes, we can all be storytellers

What is real and what is fantasy? Where are boundaries crossed there where our eyes see legend or see existence?

These are Magda Wasiczek eyes. Her eyes and her lens mix the substantivity of small creatures and flora of our surroundings with the images that we created when we were children, when we were in bed huddle up listening to our mother and grandmother telling us beautiful tales before falling asleep. It is now time to tell these stories to our children. Make your time their time, we can all be storytellers. Choose your means.

Enjoy and contemplate how you satisfy your imagination! 🙂 The imperceptible becomes strongly visible. Magda knows how to capture it and this is the sample she show us through the fantastic reality that surrounds us.

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El horizonte del bienestar

Este ejercicio se basa en mostrar una parte de la historia emocional de las relaciones. Una chica reflexiona sobre las mismas y se encuentra en el justo punto de percibir y conocer los límites de su responsabilidad.

Aprende a ser responsable de tu pensar, sentir, recibir y dar, de tu actitud mientras estás en una relación. Mientras vivas una relación, tú eres responsable de las líneas de tu parte del guión.

El horizonte del bienestar (247 palabras)

Cerrar su corazón a un viejo amor y reencontrarse no fue tan simple. Sobre todo porque antes de sentirse completamente entera mientras se adaptaba a su nueva vida, apareció un hombre y le dio un vuelco el corazón.

La primera vez se vieron entre libros. Le miraba y sonreía, los presentó una amiga en común. La segunda vez lo vio también entre libros. Nerviosa y temblona se puso colorada, para variar. Evitaba mirarlo a los ojos y consiguió esquivarlo. Creía que no le había visto… pero a la salida en la cola le tocó su mesa. Su gran timidez provocó una avalancha de preguntas que contestó con tanto esfuerzo como segundos pasaban.

Ella no pudo seguirle. No estuvo a la altura de sus deseos. El amor hasta entonces solo le había traído dolor. El miedo a sufrir, la desconfianza que arrastraba de la relación anterior y su falta de amor propio estaban presentes en cada momento que se veían. Notó cómo él sintió su temor. A partir de entonces los encuentros le asustaban, y notaba que él se alejaba… cada vez más, hasta que desapareció.

Se acuerda de él cuando da largos paseos por la orilla. Lo primero que aprendió en las reflexiones mirando al horizonte es que fue ella misma quien trajo el dolor a su vida y lo confundió con el amor. Aprendía a ser responsable de su actitud y sentir en sus relaciones actuales. Despertaba y se aceptaba mientras vivía el horizonte del bienestar.

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Respeta tus aficiones

Respeta esos pensamientos fugaces sobre las cosas que te gustaría hacer. Descubre qué te gusta y por qué, qué necesitas, investiga… pero sobre todo… toma las riendas y pasa a la acción.

Siempre me ha gustado la idea de pintar, de dibujar. Pero ahí se quedaba la idea paradita y bien controlada. Ya lo haré más adelante, me decía constantemente. Me imaginaba que me apuntaría algún día a un curso y que aprendería. Fantaseando pasaron los años… ¡media vida! Hasta que decidí dejar de esperar a que llegara el momento que pensaba sería el adecuado y me dije: ¡Ya está bien de esperar! ¡Ahora!

Así que me enteré en los alrededores qué opciones tenía. La compañía de una gran amiga con intereses comunes fue un regalo en ese momento. Me compré mi cuaderno de dibujo y un par de lápices. Estuve unos meses en un centro de barrio cerca de casa, apuntada a unas clases de una artista local que me dieron una pequeña pista de qué significa mirar y reflejar lo que miras. El curso fue corto y algo aprendí. Aprendí sobre todo que quería continuar y que la práctica, como en casi todas las áreas de nuestra vida, nos enseña a mejorar.

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Es así como decidí seguir por mi cuenta. A veces pienso en volver con algún profesional y sentir que me guían y me cuidan mientras aprendo, porque muchas veces me siento perdida. Aprender sobre luces y sombras, dar volumen, mezclar colores, crear tonos, controlar y liberar las formas… Ahora aprendo y como una niña que empieza, el plano resalta en cada espacio. Igual que practico escribir, practico con mis dibujos. Y disfruto.

Una vez te decides a comenzar aquello que te gusta mediante un compromiso que incluye estar presente durante el proceso e identificar las novedades en tu desarrollo personal, aprendes a practicar, a experimentar, a conocer tus miedos y resistencias, los bloqueos. A identificar tus vulnerabilidades y hablar de tu propia obra sin pensar más allá de las críticas, sean propias o de otros. Cuando te concentras en ti, en tu aprendizaje y creatividad, aprendes a disfrutar del proceso en tu progreso artístico y personal.

Ahora estoy en el principio. Ahora es atención, concentración, diversión. Exploro técnicas, leo, uso colores, medios, y bueno… hago cada desastre que algún día no sé si me atreveré a enseñar, otros desastres los enseño y me quedo tan pancha. La gran mayoría de estos experimentos tienen su porqué, su tiempo, su miedillo, su trabajo, su vergüenza y su ilusión. Me preocupo ahora por seguir el proceso creativo, por aprovecharme de los momentos sorpresa y de los detalles que me inspiran. Por ejemplo ¿Por qué pinto sobre cuerda? Pinto sobre cuerda porque me recuerda a la soga de mi abuelo, con la que ataba todas las cosas atables. Casi siempre llevaba en su bolsillo un trocito. 🙂

Lánzate y comienza. ¿Te gustaría aprender a dibujar o pintar? ¿Piensas en alguna actividad que te gustaría seguir? Pues pasa a la acción y ¡a por ello! Pasar a la acción es el paso más efectivo… no dejes el tiempo pasar. No tengas miedo de no saber… sólo el empezar te enseñará cual es el siguiente paso a tomar. 😉

Pentálogo para inspirarte a escribir

Sí.. sí, me gustaría escribir, 🙂 y… ¿Cómo empiezo? ¿Qué escribo? Así al tun tun sólo se me ocurren lo siguientes puntos que pueden ayudarte. Así que ahí van grosso modo.

Escribe desde tu propia experiencia. Es lo que más te interesa, cuanto más aprendes experimentando y siendo consciente de tus errores y de tus éxitos. Piensa en tu vida, tu mente e imaginación, como un saco sin fondo de inspiración.

Prueba a escribir sobre ti en este preciso momento y detén tu pensamiento. Coge lápiz y papel, o teclea en un Word doc. Este ejercicio es simple, corto y muy beneficioso. Describe cómo te sientes en este momento. Contesta estas preguntas. ¿Dónde estás? ¿Qué colores ves? ¿En qué punto de tu vida te encuentras? ¿Qué llevas puesto? ¿Hueles algo? ¿Qué has dejado por acabar en la última semana? ¿Qué oyes? ¿Estás haciendo últimamente algo que te gusta? ¿Qué te gustaría hacer mañana? Con sólo unas líneas puedes descubrir que la inspiración está ¡en ti! Revisa tus respuestas y haz un ejercicio de lluvia de ideas. Escribe en el mismo papel las ideas que te vengan de inmediato. Et voilà! Hasta puede que escribas una historia con ¡todas esas ideas!

Incluye decálogos, pentálogos o cualquier número al que quieras adecuar a tus ideas. ¿Tienes algún mensaje que transmitir? ¿Cómo transmitirlo? Cuando escribía en la Uni para algunos alumnos, me di cuenta de que no sólo podía contar lo que pensaba en parrafadas, sino hacer un resumen o enumeración de las cosas más importantes, es algo que a menudo hago en mis lecturas, en mí día a día. Para mí es una de las mejores maneras (junto a párrafos cortos) para transmitir las ideas, una por una, gota a gota. Las entiendo muchísimo mejor.

Ser emocional es ser persona. Escribir sobre y desde tus emociones es una manera más de expresarte. De mostrarte y compartir lo que algún@s pensamos, sentimos, hacemos… Inspirarte en tus emociones es una de las mejores alianzas para escribir y conocerte mejor.

Un reto supone un beneficioso impulso para salir de tu zona de confort. Y eso ya sabemos qué significa… lo que mi madre me dice desde siempre… nunca hemos de dejar de aprender… las nuevas reflexiones, percepciones y sensaciones son un banco de inspiración para escribir.

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¿Te ayuda un poquito? 🙂 Te dejo con este pentálogo, reducir el texto puede ser otro recurso y muy práctico ¿ves la diferencia?

1. Escribe desde tu propia experiencia. Sé consciente de tus errores y de tus éxitos. Piensa en tu vida, tu mente e imaginación, como un saco sin fondo de inspiración.

2. Escribe sobre ti. Describe cómo te sientes en este momento, detén tu pensamiento. ¿Dónde estás? ¿Qué piensas? ¿Qué colores ves? ¿Qué oyes? Con sólo unas líneas puedes descubrir que la inspiración está ¡en ti!

3. Incluye decálogos, pentálogos o cualquier número al que quieras adecuar tus ideas. Es una de las mejores maneras para transmitirlas, una por una, gota a gota. Otras personas pueden entender tus ideas mucho mejor.

4. Escribe sobre y desde tus emociones es una manera más de expresarte. Inspirarte en tus emociones es una de las mejores alianzas para escribir y conocerte mejor.

5. Los retos suponen impulsos muy beneficiosos para salir de tu zona de confort. Sigue aprendiendo. Las nuevas reflexiones, percepciones y sensaciones son un banco de inspiración para escribir.

Micro relato 4 – Te esperamos

 Te esperamos (117 palabras)

¡Deja ya la paciencia a un lado!

Tienes las agallas suficientes… no esperes más. Los niños lo entenderán. Eres un ejemplo para tu niña, para todos. Te sentirás orgullosa en poco. Y cuando pasen los años. ¿Por qué aguantar? ¿Crees acaso que no mereces vivir en paz? ¿No ves que otras vivimos tranquilas? Esos insultos. Esos hacerte creer que sola no podrás, que sola no lograrás nada. El miedo que tienes. ¿Crees acaso que eso no es maltrato?

Ten coraje Hermana. Únete a la manada. Velamos desde el otro lado por ti, porque recuperes tu vida. Toma las riendas y dirige lo mejor que puedas el resto del camino. Te esperamos mientras duren los aullidos. Con Cariño.

¿Le damos suficiente valor a…?

… la claridad con la que de repente ves más ligera la vida, la mayoría de las veces cuando vas  camino de…

A los detalles que te rodean y te recuerdan que pongas bien los pies en la tierra.

Al momento en que te enfrentas a uno de tus miedos y sientes ahogarte cuando segundos después eres una persona más valiente.

Al silencio que te protege en esos momentos cuando algunas personas comprometen tu seguridad moral.

Al grito que te protege cuando otras personas comprometen también tu humanidad.

Al instinto creativo que nos guía en nuestro medio.

A no dejarte arrastrar y proteger los valores que te embellecen.

A esa capacidad de dar un giro mental para sobrevivir algunos momentos.

A las palabras de algunas personas que se tornan en alertas espirituales y corporales.

Al pragmatismo maternal que nos empuja a superarnos.

¿Alguna más? 🙂

Soñando

Se me olvidan las horas que pasé soñando. Que sirvieron a mis sueños mientras crecía entre llantos, por mirarte y no comprender qué decías. En esas tardes mirando cambiar las verdes hojas en las altas jacarandas me perdía en el presente, al rato sentía las lágrimas despertarme. Esas horas me dieron la paz que el tiempo podía ofrecer. Conservé las ideas y más tarde las usé en esos momentos de cielo azul. Hoy estreno un largo vestido de flores y en cada flor cosí un pensamiento, de los que había olvidado, creados en aquellas horas soñando. La tela de mi vestido habla con aromas, los que olí mientras la brisa se colaba por la ventana, tiñendo de imágenes mis horas soñando. Los números pasaban veloces y las letras se doblaban entre risas, ayudaban a las lágrimas despertar el enigma, que mareaba el talento, creado en aquellas largas horas, soñando.