Identidad femenina… mi soga

Hace poco me pusieron en el blog… si me etiquetas me niegas, de Kierkegaard. Y me hizo pensar en su momento. Y aquí estoy pensando en esa cita, y comparto con vosotras y vosotros que me estrené en el Taller de Empoderamiento Feminista de EVEFem con Marcela Lagarde, pues es su primer texto que leo, La identidad femenina. Y en honor a mi estreno os dejo este escrito. Feedback welcome, 🙂

Identidad femenina… mi soga

Ay Marcela, que me rescatas y me enredo… y acabo desliándome convirtiéndome en una soga reafirmada sin fin

¿Quién soy Marcela? ¿Quién soy? Con tanta letra mi identidad se apalabra, y libro una identidad nada densa como las lías, sino ligera como el aroma a mi cuerpo, como yo quisiera, exenta, sin fijaciones ni definiciones, sin sexo ni género, flexible, evolutiva… queriendo y sin querer. Llena de movimiento y acción, llena de pensamientos y emociones, y de momentos en vacío. Nueva y vieja, sin dejar que el tiempo exista para limitarme, sino para transportarme. Cada célula de mi cuerpo me pide libertad, me pide alejarme de las etiquetas, me pide alertarme del sistema. Me pide auxiliar, estancado en mi memoria, a mi patriarca, que va muriendo convirtiéndose en araña y no en un ser per cápita.

Que sí Marcela, que soy así y quizás de otras maneras, que fluyo y no me ciego, que avanzo y no reniego, que os veo y no llego a limitaros o a definiros, que sois libres y no os fijo. Mi espejo femenino aumenta mi reflejo cada vez menos apatriarcado. Fijado y sin fijar.

Que soy… ¿si soy? Si vivo y me muevo, si evoluciono cada milésima de segundo, por qué fijar el tiempo, por qué fijar lo que veo, que ya cambió. Y volvió a cambiar. Porqué medir lo que tengo que dejar de ser en segundos lo mismo que hace otro segundo más. Algo de lo que ya no carezco. ¿Y qué tengo y qué no tengo? Si siento que vuelo en respeto.

Qué necesidad tan extraña tenemos que parte del miedo, qué ganas de fijar los acontecimientos, fijar el tiempo, y nuestro miedo. Dejar anclada quién soy en este tirón de viento. Para que otras y otros sepan quiénes son he de limitarme al momento y no al siento. Entre remolinos, no sentir o poder, sino deber y pertenecer al grupo, para quizás poder crecer… sin ser y vaya rollo, a lo mejor tener. Sumisa y rebelde me desespero gimiendo, jugando y riendo.

Mucha duda con la identidad, que quizás algunas veces no deseo Marcela… otras sí deseo y quiero, descubriendo como mujer mi capacidad transformadora… Mejor simplemente preguntarme ¿soy? Ven aquí femenina identidad, deja que te descubra que estuviste escondida demasiado tiempo.

Gracias Marcela. Me convierto en soga, una soga que se pela, la misma soga que me ataba y me desata, mientras mi cuerpo luchaba.

Esta imagen es de Emilio Gomáriz, al que agradezco su perspectiva artística sobre la contradicción. Disfrutad aquí de sus obras! 🙂

Ver en tamaño original: http://emiliogomariz.net/ar/

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