Salvador Garrido Melgar

Salva, esta va por tí. Por tu Gran Familia y por cada Persona a la que  has tocado con tu ser. Estás con nosotros. Gracias por las fotografías a Mª Jesús Garrido Gámez y a Javier Fergo. Gracias APDH.

Salvador Garrido Melgar (2)

Me ayudaste a abrir los ojos con tus enseñanzas: A ser de yo a de repente tú.

Salvador Garrido Melgar. Primero fuiste mi maestro. Y más tarde, para siempre mi amigo. Me dedicaste tu tiempo.

Querido Salva, gracias. Me supiste entender en una etapa de mi vida en la que podría haberme perdido y ahí estabas tú y tus preguntas… y tu paciencia. Mi gran amigo y protector, supiste escucharme y enseñarme desde niña a ser generosa con mi persona, mi familia y mis amistades… y sobre todo me enseñaste a deshacerme de ese ombligo, que soy igual que cada ser humano. Me diste tu bondad, Salva. Me enseñaste a ser persona y dejaste tu trocito más humano en mí.

Una de esas muchas tardes en tu casa escuchando una de tus cintas de Paco Ibáñez me diste una vez un pellizco para que me callara y apreciara su voz, y así comencé a adorar la tuya, cuando de vez en cuando soltabas uno de tus cantes y Mari Luz te seguía enseñando cualquier enseñanza bien presente durante todo mi viaje.

Descubrí contigo a Diamantino y todo un mundo de historias de personas que viven cerquita, y que apostando por la acción local, y en equipo, obtenemos casi siempre finales felices. Trabajar mano a mano contigo en APDH Jerez fue un regalo. Me enseñaste que cuando haces lo que puedes y quieres, comprendes tus límites y los del otro, siendo cada uno maestro del otro.

Descubrí contigo las razones que escondía mi instinto en los momentos de lío y me enseñaste que tenía que darle al mismo instinto su lugar. Que para hablar también se necesita escuchar. A calmar con la música parte del resquemor y que a veces consuela cuestionar lo conocido una vez más, motivando nuestro presente dándonos oportunidades.

Que no te hace feliz saberlo todo pero sí vivir tu presente cada día y a respetar el tiempo. A saber que el perdón y la capacidad de perdonar ayuda a facilitar profundizar en ti misma y en los demás. Descubrí contigo a mirar los paisajes urbanos y cercanos, con agua y sin ella, y a llenar las dudas con la certeza de que la vida merece la pena.

Mi pequeño tributo Salva, te quiero mucho, y lo sabes. Y te seguiré queriendo y sé que seguirás conmigo, con nosotros. Una parte de ti soy yo. Recordaré el pellizco Ibáñez con aprecio. Seguiré sonriendo al ver morderte la lengua aguantando y poniendo remedio a tus momentos de nervios.

Admiro tu gran bondad, la paz y gran calidad humana que desprendes. Tu lucha por los valores. Admiro tu capacidad de comprender y perdonar. Me quedo con tu sonrisa y preciosa mirada mientras te hablé un día de lo que significas en mi vida, mi amigo. Te quiero.

Tu alumna y amiga.

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