Coraje – Courage

No se me ocurre hablar del dolor de vientre de otra manera. En estos días aprendo sobre el coraje y el empoderamiento, a sentir como el miedo se camufla. Los anhelos y aquello que nos provoca que nosotras mismas nos camuflemos. Aprendo sobre como las personas ganan humanidad cuando se empoderan, y cuando se desempoderan. Sobre desempoderarnos. Estoy descubriendo un coraje que embellece nuestro propio heroísmo, el coraje de ser personas. Ensalzar ese puntito John Barriano que exalta la posible ucronía que cada uno podemos vivir en nuestra fantástica mente, para lo que nos equilibra y nos enloquece. Como el dolor de tu vientre.

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En este proceso de empoderamiento, consciente o no, el coraje embellece nuestro heroísmo. Nos acompaña haciendo de nosotras nuestras propias heroínas. Las causas de esa rabia las lloramos a menudo. Y son varias. Ese coraje ¿a veces se convierte en rabia? En parte de nuestro proceso empoderador … en energía, fuerza. En una herramienta que despierta un poco nuestro lado más atacado y acallado durante tanto tiempo. Ese dolor que muchas personas compartimos, dolor en cuerpo, dolor en mente. De vientre. Dolor que necesita ser aliviado.

Somos muchas las personas que especulamos, que gracias a estas contradicciones nos damos cuenta del coraje que necesitamos para tomar ciertas decisiones y enfrentarnos a estas situaciones diarias en las que no sabemos a veces como actuar o reaccionar, por el miedo al qué nos enfrentamos, la rabia, la ira, otro ser más. La ira, como recuerdo leer a Julia Cameron, nos invita a la acción. Igual con el miedo, con este coraje, y con el dolor que muchas arrastramos, intermitente. El coraje embellece nuestro propio heroísmo. Es interesante sentir motivación, apoyo, estímulo, ese acompañar para lo que se tercie. Parece que nosotras las personas podemos reducir a cachitos términos que nos embellecen, momentos que nos enriquecen. Si la angustia se presenta, también llega a ser herramienta. Observa y experimenta. Escribe. Escucha a las personas y sus experiencias.

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El coraje embellece nuestro propio heroísmo

Desde el banco, sentada, asistí a la procesión de mi inocencia, una vez más marchita y en este momento recuperada. Me pertenecía. Desde allí miraba inquieta. Especulaba. El grito de ayuda a un alma hermana irrumpía en el silencio de un pasillo lleno de lozas blancas y negras. El grito de ayuda.

Oí. El miedo dobló mi coraje alertándome y la fuerza condujo a mi anhelo a lugar seguro, no sin antes decidir partirme en mil caras, mil mujeres. Camuflarme entre los miedos. Pertenecer a aquello que veo. ¿Así quizás sufrir menos? Temblando me enfrento a una despedida incierta origen de la decepción. Y del dolor. Me deshago por dentro. Mi espíritu fue invadido una vez más de humillación. Esa humillación heredada en tantas mujeres junto a la mía, la nueva y recién experimentada, se conocieron en ese momento. Una de las mil personas que soy partió humillada.

La debilidad arrastra mi ser a otro rincón del envoltorio, pudiendo ser rescatada a marcha forzada… el envoltorio queda flácido, relajado por fin. El dolor me visitará en otro momento, me lo recuerda mi vientre, dueño de mi conciencia. Mi cuerpo, dueño de mi conciencia. Otra de mis caras se aparta, rompe a llorar y se deshace en sal. Actúo. No me quiero quedar quieta, no soy víctima del miedo de la parálisis. ¿Acaso estaba a salvo fuera del envoltorio?

Me imagino en otra piel. En otra cara. En otra persona y en otro momento. Me pelo la piel en silencio. Mi fuerza se oculta en la quietud de mis movimientos. El mismo coraje que embellece mi heroísmo. En lentitud. Y el dolor va desapareciendo. ¿O es todo un cuento?

Es coraje. Es el tiempo. Ese mismo coraje que durante años embelleció el heroísmo de otras tantas personas, con parecidos envoltorios, e iguales momentos de desconcierto. Igual pelaron su piel en silencio. Aprecio el coraje que me llena de fuerza, me acerca a todas ellas. Me ayuda a estirar mi mundo sin sentirme ajena. Persona Plena.

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Las imágenes pertenecen a la obra de New Age Demanded de Jon Rafman. Gracias.

Courage

I don’t find another way of talking about womb pain. These days I am learning about courage and empowerment. I am learning to feel how fear disguises. Longings. That making us hide. I learn about how people earn humanity when they empower. And when they disempower. I learn about disempowerment. I’m discovering a courage that beautifies our own heroism. The courage to be. I’ll keep near this phrase because I believe it has strength. In this process of empowerment, consciously or not, courage beautifies our heroism. As often questions and doubts lead me. Extol that little something we learnt from John Barr exalting the possible uchronia each of us can live in our fantastic mind balancing us or making us crazy. As womb pain does.

In this process of empowerment, consciously or not, courage beautifies our heroism. It accompanies us making of ourselves heroines. We cry often the causes of this anger. And there are several. This courage… does it sometimes turn into rage? As part of our empowering process… in energy, strength. As a tool that awakens in us our long attacked and silenced being. Pain many people share, body pain, mind pain. Womb pain. Pain needed to be relieved.

We are many people who, thanks to these contradictions, realize the courage we need to make certain decisions and to deal with these daily situations in which we do not know sometimes how to act, because of the fear we face, rage, anger, other beings. Anger, as I remember reading to Julia Cameron, invites us to action. Same with fear, courage, and the pain many drag, intermittently. Courage beautifies our own heroism. It is interesting to feel motivation, support, encouragement, joining the other to do whatever comes up. It seems sometimes, us people, can reduce to bits terms that beautify us. If heartache or anguish arises, they also become tools. Observe and experiment. Write. Listen to others and their experiences.

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Courage beautifies our own heroism

From the bench, sat, I attended the procession of my innocence, wilted once more and at this time recovered. It belonged to me. I watched from there, uneasy. A cry for helping a sister soul broke in the silence of a hall filled with black and white tiles. A cry for help.

I heard. Fear doubled my courage alerting and strength led my longing to a safe place, not before deciding to split myself in thousand faces, thousand women. Cloak myself among fears. Belonging to what I see. So perhaps suffer less? Trembling I face an uncertain farewell origin of the disappointment. And pain. Venting on the inside. My spirit was invaded again in humiliation. That inherited humiliation in so many women next to mine, new and recently experienced, met at that time. One of the thousand people I am left humiliated.

Weakness drags me to another corner of the façade, as a being possible to be rescued… The cover is flabby, finally relaxed. Pain will visit another time. My womb, owner of my conscience reminds me of it. My body, owner of my conscience. Another face of mine departs, breaks into tears and melts in salt. I Act. I don’t want to stay still; I am not a victim of fear paralysis. Was it safe then outside the wrapper?

I imagine myself in a different skin. In a different face. In another person and at any other time. I peel my skin in silence. My strength is hidden in the stillness of my movements. The same courage embellished my heroism. In slowness. And the pain is disappearing. Or is it all a tale?

It is courage. It is time. Same courage that embellished many others heroism, with similar façades for years, and equal moments of bewilderment. Maybe they tore their skin off in silence. I appreciate courage filling me with strength, it approach me to them. It helps me stretch my world without feeling alienated. As a whole person.

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Images belong to New Age Demanded by Jon Rafman. Thank you.

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Crocante el crocanti

Crocante el crocanti (390 palabras)

_ ¡Al bombón helaado! ¡Al bombón helaado! _ escucha Mari a lo lejos.

_ ¡Niñoo! ¿Quieres un crocanti?

_ No. Además, es crocante, no crocanti. Prefiero un polito de naranja. _ dijo mirándola con cara de pillo_ Mira que no esté roto.

_ En mi casa decimos crocanti. ¡Oiga! No se entera. ¡Oigaaa! ¡Aquí!

_ Dígame, ¿qué quiere?_ El heladero se acerca con su piel quemada de las horas al sol y sus chorros de sudor  que caen en la nevera colgada del hombro con una correa de cuero marrón.

_ Deme un crocanti de chocolate y vainilla. Y un polo de naranja.

_ Aquí tiene, son 150 pesetas.

_ Gracias.

_ A usted Señora. _ El hombre se aleja pisando la arena caliente con sus pies agrietados y  descalzos.

_ Aquí tienes. No está roto. Tengo unas ganas de comer crocanti, hace mucho que no lo pruebo.

_ Mira allí, ¿ves el pequeño en la orilla?

_ ¿El del bañador rojo?

_ Sí. Le ha pegado un palazo al hermano que le ha dejado medio atontado… Se ha ido con el cubo lleno de agua corriendo a los padres. Cuando el padre se le acercó empezó a llorar por la pala. Qué gracia… el palazo que le ha dado con lo chico que es…

_ ¿Te acuerdas de la niña del séptimo? La del año pasado, la rubita que se cayó cuando empujó al hermano al boquete.

_ Sí. Qué traumón. Media playa se acercó.

_ ¡Cinquillo! He ganado otra vez… jejeje.

_ Que hartura Mari… ya estoy harto de jugar contigo. Siempre me ganas. Ni una más ya ¿eh? ¿Te bañas?

_ Espera un poco… o vete tú, que ya voy yo en un ratito… termino el crocanti tranquila.

_ Vale. Te espero ¿eh? _ Y le salpica al salir corriendo hacia la orilla.

_ ¡Ten cuidado con la arena niñoo!

Pasan algunos minutos. Mientras saborea el crocanti ve cómo la saluda alzando los brazos y saltando en el agua. Le devuelve el saludo y recuerda cómo se divirtieron la semana que fueron a Roma. En su bolso tiene el autodefinido nuevo… sí… cuando vuelva del baño le dará un repaso a varios juegos.

Se levanta y mira a los vecinos… señala la toalla y el vecino asiente. Se dirige a la orilla. Hace tanto calor. Ya no ha de preocuparse por las cosas mientras se bañan.

namaluc crocanti

Cada parte

Queda con tu cuerpo y escribe, fotografíalo, píntalo. Con cada parte. Simplifica su uso real… Piensa… ¿para qué sirve cada parte de tu cuerpo? Desmitifica complejos y combate esas necesidades impuestas por otros que juegan con tu autoestima. Que tienes una muñeca ancha… Que tienes una nariz gorda… Que los abdos no se te notan, Que tienes vello en tu cuerpo…. Que tienes barriga… Que tienes los labios muy finos… Que tienes el culo muy plano… Que tienes poco o mucho pecho.

Cada parte (336 palabras)

¿Porqué no jugar con la simpleza de algo tan complicado como es nuestro cuerpo? Por partes. Cada parte es todo mi cuerpo. En partes mi cuerpo me lleva. Me compone entera cada parte.

Ando con estas piernas. Adoro mis pies, que me llevan, ¿para qué sirven si no para guiarme? Doblo las rodillas, y observo los giros de las caderas, los codos y las muñecas. Los tendones que saludan a través de la piel.

Mi brazo izquierdo, que aprendo a usar cada vez mejor, el brazo y la mano, principiantes, empiezan a liberarse. Levanto mi brazo derecho y siento el dolor, lo bajo. Miro mi mano, temblando, y voy más allá, me atrevo a soñar que nado, le pido calmarse, le pido abrir y cerrar, como cierro los ciclos de dudas y soledad.

Muevo los hombros, me relajo.

Me rasco la espalda con el brazo izquierdo, pasando la mano por el pelo suave aviso a mi cuello. Me alivia, como alivia el silencio de mi boca, cuando le toca.

Acerco mi oreja a la música y mi oído se deja llevar, oyendo todo lo audible, escuchando con atención a la niña en la otra habitación.

Avanzo y dejo la nariz mirar mi pecho subir y bajar, mientras canta vida mi respiración. Para eso sirve, simple, la nariz que da vida. Los ojos me alertan del cansancio.

Cada parte me habla, me habla del pasado, me habla del presente y me alerta del futuro. Cada parte me sirve y lleva mi mente, mi calma y mi estómago, y tantas mujeres que corren por mis venas. La esperanza de tantas mujeres que me llenan. El vientre me guía y el camino se estrecha tras el pozo ciego hacia el tobogán del amar y del gozo. Me perdono a diario el abandono, al no comprender siempre mis entrañas.

Por cada parte libro una palabra, una letra, que hace de mi cuerpo una sola pieza, que llena mi cuerpo de simpleza, sin imagen que la tuerza, con su propia sutileza.

Cada parte - namaluc blog

La fuerza de la sombra

La fuerza de la sombra (350 palabras)

– Que des sombra… que está todo plano.

– Pero ¿qué sombra?

– ¿No ves que no hay volumen? Tienes que aprender a dar sombra. Luego veremos el dar volumen. Fíjate en la luz, y ahora fíjate en las partes oscuras, donde hay sombra.

Señala con el dedo debajo del vientre.

– Vuelve a la luz. Ahora a la sombra. ¡Ahí… ¿ves? Mira esa zona, está ¿oscura o clara? Sigue la línea. Mira debajo del pecho. Mira la sombra. ¡Ahí! ¿ves?

– Sí. No llega a ser negro, es opaco, marrón oscuro. Añado blanco aquí, para aclarar el tono.

– ¡No! Lo que está claro, claro está. Juega con las sombras, con los tonos del sombreado, es la sombra la imperfecta, la sombra gana fuerza gracias a la luz.

– ¿Y la luz gracias a la sombra?

Sonríe y se va… Me quedo indecisa, sin más remedio que seguir y seguir, dando sombra, respetando la luz. Otra vez. Pienso en la teoría. Soy más de leer y reflexionar que de coger un pincel. ¡Qué agotador me parece dar sombra! ¡Qué trabajoso me parece respetar la luz!

Ay… esa sombra, esa negrura, esa penumbra. Distinguir las sombras… Las sombras son oscuras, pero no siempre negras. A veces son grises, grosellas y granates, marrones, rojizas, anaranjadas, llenas de contrastes, turbias, lisas y lilas.

Dar sombra… como si fuera tan fácil. Dar sombra aviva. Da vida. Recoge las líneas y las acaricia. Dar sombra resalta. Que me cuesta dar sombra. Si veo la sombra destrozo la luz. A empezar. Deformo las formas con las sombras. Otra vez. Venga, a dar sombra. No me sale esto de dar sombra. Parece fácil… pero me cuesta, no es tan fácil. Es complicado. ¡Vaya con la sombra!

Mi niña artista está a punto de rebelarse, no quiere dar más sombra, ni ser la segunda sombra. Me gusta el plano y los arrebatos de vacios y lisos. Me gustan los espacios en blanco porque hay que rellenarlos, hay que comprenderlos y enseñarlos. Pero tengo huequito para seguir y enfrentarme a lo inevitable. Las sombras existen. A dar sombra.

Las ideas acá en las montañas

Escribir ayuda a recrear tu imaginación, y si añades un dibujo el acto de fantasear cobra más vida de la que creías podías dar con las palabras. Juega con tus emociones. Escribe un micro relato de unas 500 palabras con: ideas, frente, cabeza, manos y cuerpo. Te dejo con el nacimiento de algunas ideas que salen de dónde menos te esperas.

Las ideas acá en las montañas (522 palabras)

Las ideas nacen a veces de la siguiente manera. Aquí en medio de las montañas hay momentos en los que cuesta respirar. Hay cuerpos que cuando no les quedan suficiente aire ¿sabes qué hacen? Te buscan para batallar. Te provocan. Hasta que no pueden más. No quieren que tú sigas respirando si ellos no pueden respirar. Y depende como te sientes luchas, combates, te entristeces, sonríes e ignoras, sonríes y tiras para delante. La impotencia y frustración te hunden en un mar de pensamientos que crean ideas para salir del atolladero. Ardes. Quedas bajo shock. Y las ideas se van cociendo. Aparece tu propia soledad, la que llevas arrastrando desde hace años, aunque tengas otros cuerpos alrededor. ¿Y qué cuerpo dijo que la soledad no era amiga? Seguramente un cuerpo con mucho miedo a pensar… la soledad te puede acompañar, te ayuda a pensar.

En mi caso, aquí en los montes, estos cuerpos de alrededor no hacen nada. Entre todos quizás uno sí haga un mínimo, y casi siempre un poco tarde, y lo que hace es consolarme, cuando ya tengo agujereada la cabeza. Sí, mientras las ideas se cuecen.

Son cuerpos que no pudieron hacer algo en el pasado y dejaron que me consumiera apaleada por el dolor tras largas batallas sin sentido. ¿Y qué iban a hacer? Aprendieron a mejor callar y no meterse en nada. Callaban las batallas para que no se enteraran los vecinos de las lindes cercanas.

Ahora soy yo la que lucha con mis actos, con mi aprendizaje, con caerle fatal a muchos cuerpos de mi alrededor en muchos momentos. Yo estoy bien, me siento bien tomando mi propia responsabilidad como una tarea que tiene por supuesto total prioridad.

En una de estas batallas las ideas se agolparon en mi frente, me la deformaron. Los bultos se agrandaron y se movieron de un lado a otro buscando una salida. La piel quedó translúcida y poco a poco podía ver en el espejo la frente llena de ideas… con fuerza suficiente aún para salir. Esta idea de escribir como me sentía tras una batalla justo explotó delante de la pantalla del ordenador. Pringando todo lo que le pilló de paso. Una idea bien rebelde y liberadora.

Mis manos abandonaron las tareas que estaban haciendo y la impotencia empujó a mi cuerpo a sentarse enfrente de la pantalla y a usar el teclado. Esta idea salió y logró materializarse, en verdes y rosados… con el uso de la palabra, el regalo de poder expresarme y comprenderme, dejando un boquete en la frente del tamaño de una lenteja.

La idea estuvo feliz… ahí plasmada… aunque sintió angustia al pensar en el dolor que me hizo pasar para que naciera. Yo, sólo pude dirigirme a ella, adorarla, darle la bienvenida y decirle Naces de una fea batalla siendo tan útil y sana. Gracias a ti progresé y aprendí algo más. Me invitas a mejorar, al igual que todas las ideas. Gracias a ti, idea, llevo una cicatriz más con orgullo.

Suspiré y me di cuenta de que la idea moría satisfecha…  y enseguida noté que algo se movía en mi frente.

Las ideas namaluc

El blanco de mis ojos

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Escribir sobre violencia de género toca uno de mis puntos sensibles, sobre todo cuando me entero de otro caso más… es que me da miedo, y siento el miedo. Se me encoje mi parte más humana y siento coraje, frustración y ganas de cambiar de cuajo el sistema educativo y obligar a familias enteras a ir a talleres, hasta el perro que vaya si hace falta y ello facilita la asistencia.

Cuando realizaba este micro-relato descubrí que las dudas, el miedo, la falta de conocimiento teórico y la falta de reflexión se sumaban a las resistencias que salpicaban cada palabra que escribía. ¿Qué es lo que no vemos? ¿Qué es lo que nos falta por saber? ¿Por qué resulta tan doloroso pasar a la acción? La parte más cruda no deja que la ficción gane terreno, y la teoría en parte puede ayudar un poco más a comprender ese interior que normalmente se expresa con la piel dañada que cubre nuestros pensamientos.

“Aunque las violaciones de los derechos humanos afectan tanto a hombres como a mujeres, su impacto varía de acuerdo con el sexo de la víctima. El 70% de las mujeres que mueren en el mundo mueren a manos de sus parejas, ex parejas u hombres de su círculo familiar. El número de muertes de hombres a manos de mujeres con esos vínculos no llega al 4%”. Información del blog Especialista en Igualdad

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El blanco de mis ojos (217 palabras)

No. Quiero dejar de llorar. Me miro y no puedo creerlo. ¿Cómo he llegado hasta aquí? He dejado que la esperanza me inunde y me he anulado. Una esperanza que traería cambios, íbamos a estar bien. Eso creía. Ya no puedo seguir engañándome. ¿Cómo he podido estar tan equivocada? Todo esto pasará. ¿Me habrán oído los vecinos? Espero que no… qué vergüenza, espero que no me hayan oído.

No puedo respirar bien. Ahora me miro en este espejo. Me miro y sólo veo esa cara. Esa cara. Esa persona delante de mí, esa cara de mujer que ya no reconozco. Siento dolor en la piel al estirarse… Con ese ojo verde y amarillo, morado y rojo, y… ¿dónde está el blanco de mis ojos?

¡Respira! Respira hondo, tú puedes. Me miro y veo lo que siento. Ceguera. Dolor. Esta maldita impotencia que tiene la voz muy bajita y un sufrimiento tan lento. Las lágrimas me queman. Mi propio dolor me quema. Me rechazo. Rechazo mi actitud hasta este momento. No más. No puedo más.

Se llevó todo el dinero que quedaba. Tendré que pensar qué puedo hacer. A quién llamar.

Esta vez se acabó. No le voy a permitir ni una más. Tengo que resistirme. No puedo más. Se acabó. Tengo que lograrlo.

Ahora puedo respirar mejor.

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¿Te gustan las Fotografías de Santi Castaño? puedes contactar con él si estás interesad@ en su trabajo vía email: fotokasta@gmail.com

Me gustaría invitarte a conocer el blog de Especialista en Igualdad. Puedes visitar su perfil en facebook. María S. Martín Barranco y su equipo desarrollan varios proyectos desde la Plataforma Especialista en Igualdad. En enero empezó la Campaña Internacional “12 causas feministas para un 2013 menos machista”. Y la Escuela Virtual de Empoderamiento Feminista, cuyos cursos comienzan el 8 de marzo de 2013.  Si estás interesad@ en saber algo más sobre estos cursos puedes visitar su blog:  EVEFem.

Y te dejo con un video de Isasaweis que no olvido y que me gustó mucho: Cómo maquillar un ojo morado.

El horizonte del bienestar

Este ejercicio se basa en mostrar una parte de la historia emocional de las relaciones. Una chica reflexiona sobre las mismas y se encuentra en el justo punto de percibir y conocer los límites de su responsabilidad.

Aprende a ser responsable de tu pensar, sentir, recibir y dar, de tu actitud mientras estás en una relación. Mientras vivas una relación, tú eres responsable de las líneas de tu parte del guión.

El horizonte del bienestar (247 palabras)

Cerrar su corazón a un viejo amor y reencontrarse no fue tan simple. Sobre todo porque antes de sentirse completamente entera mientras se adaptaba a su nueva vida, apareció un hombre y le dio un vuelco el corazón.

La primera vez se vieron entre libros. Le miraba y sonreía, los presentó una amiga en común. La segunda vez lo vio también entre libros. Nerviosa y temblona se puso colorada, para variar. Evitaba mirarlo a los ojos y consiguió esquivarlo. Creía que no le había visto… pero a la salida en la cola le tocó su mesa. Su gran timidez provocó una avalancha de preguntas que contestó con tanto esfuerzo como segundos pasaban.

Ella no pudo seguirle. No estuvo a la altura de sus deseos. El amor hasta entonces solo le había traído dolor. El miedo a sufrir, la desconfianza que arrastraba de la relación anterior y su falta de amor propio estaban presentes en cada momento que se veían. Notó cómo él sintió su temor. A partir de entonces los encuentros le asustaban, y notaba que él se alejaba… cada vez más, hasta que desapareció.

Se acuerda de él cuando da largos paseos por la orilla. Lo primero que aprendió en las reflexiones mirando al horizonte es que fue ella misma quien trajo el dolor a su vida y lo confundió con el amor. Aprendía a ser responsable de su actitud y sentir en sus relaciones actuales. Despertaba y se aceptaba mientras vivía el horizonte del bienestar.

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Micro relato 4 – Te esperamos

 Te esperamos (117 palabras)

¡Deja ya la paciencia a un lado!

Tienes las agallas suficientes… no esperes más. Los niños lo entenderán. Eres un ejemplo para tu niña, para todos. Te sentirás orgullosa en poco. Y cuando pasen los años. ¿Por qué aguantar? ¿Crees acaso que no mereces vivir en paz? ¿No ves que otras vivimos tranquilas? Esos insultos. Esos hacerte creer que sola no podrás, que sola no lograrás nada. El miedo que tienes. ¿Crees acaso que eso no es maltrato?

Ten coraje Hermana. Únete a la manada. Velamos desde el otro lado por ti, porque recuperes tu vida. Toma las riendas y dirige lo mejor que puedas el resto del camino. Te esperamos mientras duren los aullidos. Con Cariño.

Micro relatos 3 – El Origen

El Origen (88 palabras)

Me despierto suavemente con el vaivén. De repente me doy cuenta de que voy en mi vagón. Tengo la cabeza echada en el hombro de una persona. Me giro y alzo la mirada. Con una sonrisa intento amenizar el momento que siento, vergonzoso. Veo esos grandes ojos llenos de sabiduría mirándome.

¿Está bien?

Sí. Lo siento, me quedé dormida.

No se preocupe.

Gracias por dejarme su hombro.

No hay de qué.

Así nació nuestra gran amistad.

Su bondad empezó a conquistarme como una gran almohada camino de Alcalá.

🙂

¿A que puede originar un buen relato? Este lo presenté a un concurso de micro relatos de trenes… fue muy rápido y a partir de esta historia creé otra muy romántica, inacabada. Escribir sobre romances me parece una de las cosas más difíciles… cada mochuelo a su olivo ¿eh? 🙂

Micro relatos 2 – En Paro Otra Vez

Este micro relato lo escribí hace un par de años. Y vuelvo a repetir.. libre.. con mis faltas y mis expresiones no muy formales, la ficción llevada al género contrario. Quienes me conocéis más sabéis que llevo un tiempo en desempleo. En paro, vamos. Pues bien, hasta del paro se escribe creativamente. Presenté este relato a uno de los concursos que hablaba sobre ello. Escribir sobre este tema que sentía tan cercano en aquel momento me parecía fácil, y las palabras salieron en segundos. Fue cuando me di cuenta de algunas cosas. Qué creencias más tontas tenemos cuando estamos encasillad@s en estereotipos tan banales como creer que eres alguien si trabajas y eres alguien si ganas dinero.

¿En qué situación te encuentras ahora? ¿Estás trabajando? ¿Te gusta lo que haces? ¿En paro? ¿Cómo te sientes al respecto? Mi trabajo no soy yo, ni mi falta de trabajo. Tu trabajo no eres tú, ni tu falta de trabajo. No soy mi profesión, si es que tengo alguna. Mi profesión es una parte de mí, al igual que mis habilidades. Es una de las lecciones más importantes que he aprendido en estos años. Ahora eso sí.. me dejé condicionar. O mejor dicho, me dejé ser dependiente por su falta y llegué a veces a extremos no muy agradables de miedo y de intranquilidad diaria. Mi relación con el dinero cambió, y no sólo con el dinero, sino con el consumo, con mis necesidades y con mis habilidades. ¿Te ha pasado? ¿Has estado en alguna situación parecida sin trabajo, sin dinero? Escríbelo… puedes empezar con un par de líneas… sé consciente de tus sentires. A lo mejor te das cuenta de algo. 🙂

En paro otra vez. (228 palabras)

Buscando cursos para seguir formándose y aprender para trabajar. Y así poder vivir algo mejor de lo que ya vive… con 39 años en casa de sus padres y lleno de días tristes y ojos llorosos. Aislado en 3 metros por 3, la habitación recoge sus esperanzas, la ventana del balcón es el escape de sus sueños. En sus dudas reside el empuje y la motivación diaria para sobrevivir ver. Ver cómo los demás siguen sus vidas pagando su independencia, sus facturas, sus objetivos, como ellos crean familias, crean vidas.

En su habitación trabaja para buscar trabajo. Todas esas webs de búsquedas y de anuncios. Tantos registros, tantas alertas en la cuenta de email. Tanto trabajo sin cobrar nada. Su desesperación a veces le llega de sopetón, inundando cada pensamiento convirtiéndole en un pequeño ser sin respeto ni valor. Las lágrimas del hombre sin dinero, sin prospectos.

Esta mañana la llamada de la empresa le pareció una broma. La primera llamada para una entrevista en dos años. El cuerpo le temblaba, sus ideas desbordaban respuestas perfectas y el ánimo fortalecía su persona. Pensaba que el puesto era suyo. Por fin volver a ganar dinero, a vivir la vida, a tener su sitio. Por fin el respeto se alza y el valor reina su espacio. La materia se presenta en horas de trabajo. Esperanzas en camino de otra oportunidad.